Isis, la venerada diosa egipcia de la magia y la protección, protagoniza uno de los mitos más poderosos de la antigüedad tras el asesinato y desmembramiento de su esposo Osiris a manos del envidioso Seth; con una lealtad inquebrantable, Isis recorrió Egipto para reunir los restos de su amado y, usando sus conocimientos mágicos y el batir de sus alas, lo resucitó el tiempo suficiente para concebir a su hijo Horus, a quien protegió en secreto hasta que este pudo reclamar el trono. Como dato curioso, la devoción por esta diosa protectora fue tan inmensa que su culto traspasó las fronteras de Egipto hasta conquistar el Imperio Romano, y su clásica representación artística amamantando al pequeño Horus en su regazo influyó directamente en la iconografía cristiana de la Virgen María con el niño Jesús.